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Hace tres años moría de forma súbita el expresidente Kirchner

Buenos Aires. La muerte lo halló en El Calafate, esperando ser censado, en 2010. Primero se especuló que con él se extinguía el kirchnerismo, pero al año siguiente Cristina fue reelecta con el 54% de los votos.

Se cumple hoy el tercer aniversario de la muerte del expresidente Néstor Kirchner, ocurrida el 27 de octubre de 2010, el día en que se realizaba el Censo Nacional de Población y Vivienda, que pasó informativamente a un segundo plano tras conocerse a media mañana el deceso del exmandatario.

 

 

La coincidencia del tercer aniversario de esa muerte con los comicios de hoy determinó una menor exposición periodística de los actos conmemorativos, que debieron adelantarse para no violar la veda electoral que rige desde las ocho de la mañana del viernes. Además, el proceso electoral en sí mismo relegó a un segundo plano esa noticia.

 

Por lo demás, el hecho de que las prohibiciones incluidas en la veda se extiendan hasta las 21 determina la imposibilidad de que hoy se realicen homenajes.

 

Y si algo faltara para completar el panorama de escaso protagonismo público de los homenajes en recuerdo de Néstor Kirchner, se cuenta también la situación de reclusión y aislamiento a que se ve obligada su viuda, la presidenta Cristina Fernández, por el reposo prescripto como parte de su posoperatorio por el hematoma craneal que le descubrieron hace algunas semanas.

 

Kirchner, de 60 años, falleció en su domicilio familiar en la ciudad de El Calafate, en donde iba a ser censado, y estaba acompañado por su esposa cuando sufrió lo que sus médicos calificaron de “muerte súbita”.

 

 

El fallecimiento de Néstor Kirchner causó una verdadera conmoción en Argentina, que estaba, además, completamente paralizada para llevar adelante el importante censo poblacional. Obligados a permanecer en casa hasta las 8 de la noche, millones de argentinos se pegaron a las radios, a la televisión y a los medios digitales para conocer los detalles de lo ocurrido.

El político fallecido, que lideró la recuperación de Argentina tras la terrible crisis de 2001, contaba con un fuerte respaldo entre los sectores populares de la población, organizaciones de derechos humanos y todo tipo de movimientos cívicos. Había sido electo presidente en 2003, pese a haber salido segundo en la primera vuelta electoral, cuando Carlos Menem desistió de participar en el balotage. Había llegado a ese lugar tras ser gobernador de Santa Cruz e impulsado por el presidente provisional Eduardo Duhalde.

 

Al momento de su deceso era diputado nacional -había sido electo en 2009, cuando el oficialismo fue derrotado por la lista que encabezó Francisco De Narváez- y muy probablemente iba a volver a ser candidato a presidente en 2011. Tras su muerte, y tal vez favorecida por el efecto político conseguido, Cristina Fernández fue reelecta en el cargo con el 54% de los votos.

 

Esa elección resultó, en cierto modo, paradojal ya que las primeras especulaciones respecto de la muerte de Kirchner indicaban que con su vida también se extinguiría el kirchnerismo.

 

“Con su muerte puede morir también el movimiento conocido como kirchnerismo, un importante sector peronista, que ocupa el poder desde 2003 y que ha protagonizado una considerable recuperación económica y social del país. Sus críticos, incluso algunos de quienes le acompañaron en sus primeros años, le han acusado siempre de basar ese crecimiento en un fuerte subsidio al consumo y en descuidar el fortalecimiento de las instituciones democráticas, así como de estar obsesionado por el control de los medios de comunicación (...). El mundo de los negocios, molesto por lo que consideraba un fuerte intervencionismo directo de Kirchner y por la manipulación de datos estadísticos oficiales, reaccionó con calma (aunque en la bolsa norteamericana los bonos argentinos subieron más de un 10%)”, narró en aquella oportunidad el influyente diario español El País.

 

El velatorio

Pese a que inicialmente la presidenta Cristina Fernández propuso velar sus restos en El Calafate, luego se decidió -por influencia de su hijo, Máximo Kirchner- que el velatorio fuera en el Congreso Nacional, en la Capital Federal.

 

 

Por allí pasaron miles de personas para dar su adiós definitivo al patagónico mientras la mandataria se mantuvo de pie junto al féretro durante casi todo el tiempo en que se lo expuso, siempre cerrado.

 

Justamente esta circunstancia dio origen a innumerables versiones sobre la “verdadera muerte de Néstor Kirchner” sobre lo cual se encuentra más material en Internet que sobre los datos oficiales o las crónicas de aquellos días.

 

La gestión

La gestión del exmandatario, entre el 25 de mayo de 2003 y el 20 de diciembre de 2007, presenta indicadores que explican la adhesión de gran parte de la población argentina. Entre ellos se destacan la reducción de la indigencia, de 18 cada 100 pasó a 8 cada 100; la baja de la desocupación que volvió a estar debajo de un dígito tras décadas de mantenerse en un procentaje de dos dígitos, el crecimiento anual del Producto Interno Bruto superior al 8%. Asimismo, la renegociación de la deuda externa con una quita del 65,4%, lo que significó un ahorro de 67 millones de dólares.

 

También se destacó la política de derechos humanos con la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los indultos a represores de la última dictadura. Asimismo convirtió el edificio de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en un espacio dedicado a la memoria de los desaparecidos.

 

En lo que tiene que ver con la relación con los países vecinos, promovió la integración regional fortaleciendo los lazos con los países latinoamericanos, que habían sido abandonados por años, consolidando el Mercosur y rechazando fuertemente la iniciativa de estados Unidos de conformación del ALCA en la región.

En materia educativa, a través de la ley de Financiamiento Educativo dispuso un incremento paulatino del presupuesto en educación, que pasó del 2% al 6% del PIB en 2010. También se erradicó el analfabetismo, se garantizó un mínimo de 10 años de escolaridad obligatoria, se avanzó en la universalización del Nivel Medio y se mejoraron las condiciones laborales y salariales de los docentes. Sobre este punto aún se recuerda su primera visita a Entre Ríos, el segundo día de su gestión presidencial, para destrabar un paro docente.

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